Filtro mecánico
Elimina las partículas en suspensión del agua: detritos, restos de comida y residuos vegetales. Mantiene el agua clara y protege el filtro biológico.
Explicación detallada
La filtración mecánica es la primera etapa de cualquier sistema de filtración. El agua atraviesa materiales como esponjas, lana sintética o calcetines filtrantes que retienen las partículas sólidas.
En los filtros externos de tipo canister, la esponja mecánica debe colocarse siempre como primera capa, para que el agua la atraviese antes de llegar al material biológico. Así se evita que los canutillos cerámicos se obstruyan.
El calcetín filtrante (filter sock) se utiliza mucho en los acuarios marinos. Se coloca en el punto donde el agua entra en el sump y captura los residuos más gruesos. Debe cambiarse o lavarse cada 2-3 días; de lo contrario, se convierte en un productor de nitratos porque los residuos atrapados se descomponen.
Las esponjas mecánicas están disponibles con distintas porosidades. Se empieza con una esponja gruesa (poros grandes) y se termina con una fina. No conviene utilizar únicamente esponjas muy finas porque se obstruyen deprisa y reducen el flujo.
La lana filtrante sintética es económica y muy eficaz para dejar el agua cristalina, pero debe sustituirse con regularidad. No debes reutilizarla durante demasiado tiempo porque pierde capacidad filtrante.
En los estanques suelen utilizarse mantas filtrantes de distintos grosores en las cámaras del filtro, o sistemas de vórtice que aprovechan la gravedad para separar las partículas más pesadas.